jueves, 9 de julio de 2020

El Ahora

Una barra de chocolate, una manta y una birome parecen ser lo único necesario en esta particular estación del año. El invierno más duro en mucho tiempo. Mientras, lucho contra la escritura en cursiva de mi puño y letra. ¡Uff! ¿Por qué estoy escribiendo en cursiva? ¡Que stress!

En cuatro renglones esa dulce golosina fue consumida. Consumida y consumada la acción, me vuelco a las letras entre estas cuatro paredes que contienen mí ocioso ser mientras se me viene a la memoria aquel video visto hace días de aquella antropóloga. Su contenido me dejó pensando durante un tiempo. No podía asimilar tamaña revelación: Que vivimos permanentemente en el pasado. Existe una diferencia de varios milisegundos entre el evento que transcurre hasta que lo percibimos. Aquello que creemos que está pasando, ya pasó. ¡Qué locura!
Por las dudas googleá al respecto pero creo haber entendido bien. 
Aún así, haciendo oídos sordos a la neurociencia elijo vivir el ahora. Cuesta con toda la maraña de recuerdos que se hacen presentes cuando es demasiado el tiempo dedicado a pensar pero mi breve incursión en la meditación me enseñó que hay que tomar todo eso que pensamos, resolver lo que haya que resolver y seguir. Ojo, voy y vengo en todo eso. A veces es un "haz lo que yo digo pero no lo que yo hago" interno constante. Se aprende a entender que en definitiva la única dirección posible es hacia adelante. Ah, lo de la meditación a veces se pone en práctica. ¿Actividad física? Si. ¿Escribir? Más o menos. ¿Escalar el Everest? Pendiente.
¿Qué sigue después de todo esto? Transcribir estas palabras a una pantalla.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Espinas

Un extraño disparador en horas poco habitadas trajo a su pensamiento un absurdo, una locura. Se dió cuenta de que las flores lo arruinan. Al...